Ave Fénix

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿Pianista?

Vuelvo. Vuelvo a escribir y después de haberlo pensado mucho, la historia de mi madre no voy a contar más de ella. Quienes quiero que la sepan, ya la saben.
  Ahora quiero escribir acerca de algo que me ha pasado y me trae por la calle de la amargura.
  Este año, empezé a estudiar en el conservatorio superior de música de Granada. Cuando llegué, no tenía piano y cuando iba a clases, veía que no llevaba las obras como yo estoy acostumbrado a llevarlas, es decir. De una semana a otra llevarlas enteras de memoria... Eso, más el tener que esperar toda una tarde para que un aula se quedara vacía y poder estudiar piano para al final solo poder estudiar una hora, o incluso menos de media hora, acabaron por hacer que se me quitara la ilusión por seguir yendo al conservatorio. ¿Cuál ha sido la consecuencia de esta actitud?
   Pues, este año he suspendido primero. Al suspender, ya no tengo beca, sin beca tengo que pagar la matricula y piso, además de gastos. En Málaga no tengo plaza de primero, porque para eso está la prueba de acceso al superior, para que los que se presenten tengan su plaza de primero donde elijan. Entonces, ¿qué hago este año?
   Ahora mismo, no tengo ganas de nada, pienso que el piano para mí puede que haya acabado para siempre en mi vida, a menos a nivel académico, y eso es lo que me está matando por dentro...
   Quiero subir a Madrid, que me escuche Isidro Barrio, un gran pianista, y por lo menos no dejar este mundo, mi mundo, el mundo del que nunca quiero dejar de pertenecer.
   Por otra parte, siento que estoy siendo una carga para todo lo que hay a mi alrededor, me explico:
   Toda la gente que me quiere lo está pasando mal por mi culpa, no está bien y freno la felicidad de la gente al preocuparse por mí. Esto me hace sentir peor, porque no puedo dejar de sentirme mal. Es como una parte de mí se hubiera apagado momentaneamente y sin saber si se volverá a encender. Quisiera que la gente que me rodea me comprendiese, intentase no estar mal por mí, porque su malestar me hace sentir peor a mí.
  De momento estoy echando curriculums por todos los bares, tiendas, centros comerciales, restaurantes... y ojalá que me salga algo pronto para poder despejarme y llegar a sentirme útil...

   Un saludo

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