Ave Fénix

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cenizas II Parte

Cuando vi mi móvil encenderse con el llamante desconocido, no me hacía falta saber quien era, porque ya lo sabía. Descolgué el teléfono y entre mis lágrimas pudo sacar un hilo de voz apenas audible:

   -¿Diga?
   -¿Qué quieres?-. Su voz, la voz de mi madre, la que hacía apenas unas horas me habían dicho un te quiero, fue como un puñal que se te clava en el corazón por la dureza con la que me hablaba. No supe que responder, ¿porqué me hablas así?, ¿dónde estás?, ¿me quieres?. Todas estas preguntas se agolpaban en mi cabeza sin dejarse paso unas a otras y lo que me salió fue:
   -¿Por qué no me coges el teléfono?
   -Porque estoy con mi novio-. Esto no me cogió por sorpresa, ya lo imaginaba, pero aún así no podía creerme la frialdad con la que me estaba tratando. ¿Qué había hecho mal?
   -¿Y por eso no me lo coges? Mañana tengo que ir al instituto y la mochila está en la casa. No hay llaves para abrir la puerta.
   -Pues no vayas mañana, por un día no va a pasar nada.

   Ahí rompí a llorar, no pude dar crédito a lo que estaba oyendo. Mi padre estaba a mi lado, queriendo saber qué me había dicho mi madre para que yo me pusiera a llorar. No le dejé escuchar y seguí hablando con ella como pude.

   -Pero, mamá mañana tengo un examen.- Ya no hacía falta decirle a mi padre qué es lo que me había dicho porque se sobreentendía, me hizo pasarle el teléfono, pero yo no quise hacerlo aún porque mi madre empezó a decirme algo. Maldita la hora en la que no le dí el teléfono a mi padre.

   -Damián, no quiero volver a la casa y verte de nuevo, prefiero estar con mi novio que sí me quiere y no con un hijo que pega a su madre.- Jamás he puesto un dedo encima a mi madre y no sé tampoco las razones que tendría ella para decirlo delante de su novio.

   Me tuve que ir de allí y me encerré en el baño,dándole antes el móvil a mi padre para que hablara con ella.
Desde el baño se oían las voces de mi padre pero no quise saber que había pasado.
   Al cabo de unos 10 minutos o así, mi padre tocó en la puerta del baño y me pidió que abriera. Así lo hice y me dijo que me acostara que mi madre iba a venir.
   Necesitaba dormir, no pensar, confundir mi realidad con mis sueños. Lógicamente no pude dormir nada o casi nada.
   Al día siguiente estaba mi mochila en casa de mi abuela, la cogí y fui a clases.
   Cuando volví de clases mi madre no estaba en casa, otra vez. Así que, me fui a casa de mi abuela, comí alli y esperé. Estuve esperando una semana a tener noticias de mi madre.
   Acababa de llegar de Melilla, y me dijo que lo sentía mucho, que se arrepentía muchísimo de lo que me había hecho, quería dejar a su novio, me dijo que estaba mal de la cabeza, pero que lo quería ayudar a ponerse bien. La abracé, la besé y sentí el calor que solo mi madre me sabía aportar.
   Toda esta felicidad solo duró dos días. Mi madre desapareció igualmente.
   Esta vez mis tíos maternos se encargaron de hacer el trabajo sucio de preocuparme y enturbar mi mente.
Me dijeron que mi madre les había dicho que ese hombre estaba loco, le había pegado y que tenía trastornos de la personalidad. También me contaron un incidente que pasó en el barco al venir a Málaga. Ese hombre la quería tirar por el barco.
   Eso era suficiente para no poder dormir en una temporada.
   Cuando esto se convirtió en una tónica el no dormir, mi padre me llevó a una pscióloga. Allí estuve 9 meses yendo casi todos los días. Mi madre me llamaba una vez al mes cinco minutos.
   Mi cerebro ha bloqueado esta etapa de mi vida, y sólo puedo acordarme de casos puntuales. Como que me dijera que se iba a casar, que estaba embarazada de mellizos (un niño y una niña) y poco más. Sé que algún día lo recordaré todo de nuevo, pero ahora mismo no puedo.

   A los 7 meses volvió mi madre. Cuando la ví no me lo podía creer la tenía en frente de mí, que cambiada estaba, tenia el pelo corto, estaba muy delgada. Mis ojos solo podían llorar y llorar, de la alegría, de la tristeza del tiempo perdido, del bulto que había en su vientre, mi hermana.


Este periodo de mi vida ha sido el más traumático, el que más me ha marcado, el que ahora son las cenizas de un fuego que antaño ardía, ahora es un fuego que se está extinguiendo, pero aún así sigue siendo fuego.

Queda solo una parte,que la comentaré en la próxima entrada
Un saludo a todos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Cenizas I Parte

   Ante todo daros la bienvenida a mi blog a todos. Puede que esta entrada sea un tanto triste, un tanto aburrida, no sé, pero quiero dejar escrito el porqué del título de mi blog. "El Renacer del Fénix".

   Bueno, pues todo empezó con la muerte de una tía mía a la que yo quería, y aún sin verla, la sigo queriendo. Era hermana de mi madre, y con la muerte de ésta, pues mi madre ya no era la misma de antes, no se comportaba igual, aunque ella quería demostrar que sí, o al menos eso pensaba yo. Cada vez, las peleas diarias con mi padre eran más insoportables y yo ya no sabía cual podría ser mi válvula de escape. No tenía amigos en los que poder confiar, no podía estudiar piano puesto que se escuchaban los gritos en toda la casa,no podía hacer nada. Sólo oír, callar, y llorar.

   Yo por aquél entonces tenía 13 años y como se sabe a esa edad estaba en pleno cambio de la infancia a la adolescencia, estaba empezando la edad del pavo. En un ambiente familiar donde ves a tu padre causante de las peleas que hay en casa;porque verdaderamente eso es lo que yo veía, después he comprendido que era mi madre quien las provocaba; no hay lugar para las tonterías, caprichos ni nada por el estilo. Sólo oír, callar, y llorar...

   Pasaron los meses y la única solución posible fue el divorcio. Fue un palo muy grande, pero a la vez un gran alivio.

   Mi hermano fue a vivir con mi padre a casa de mi abuela, que está a 50 metros, y yo con mi madre en la casa conyugal.

   Pasaron los meses y estábamos bien. Pero un día, mi madre me presentó un hombre que "acababa de conocer". Ese hombre era periodista y ese mismo día me dijo que iba a llevar a mi madre a ver Marruecos. Ésto no me hizo la más mínima gracia, cosa lógica y yo creo que normal.

   Al cabo de un par de semanas, cuando llegué del conservatorio por la noche, no había nadie en casa. Llamaba a mi madre a su teléfono y no me lo cogía. Así estuve hasta entrada la madrugada, que decidí ir a casa de mi abuela y contarle a mi padre lo ocurrido. Estuvimos hasta las 3 o 4 de la madrugada intentando hablar con ella sin éxito. Hasta que me llamó en número oculto...


Seguiré escribiendo sobre la historia, no quiero que mi primera entrada sea tan triste...

   Quiero agradecer estas últimas 24 horas a Edu, por hacerme hacer pasar un día que no voy a olvidar.
Edu es de esas personas, que te cae bien de primera hora. Yo le tengo un cariño especial, y es de las pocas personas en las que puedo depositar mi confianza.

Gracias. Te quiere, tu cuñaoo